Seguía sin comprender mucho esos mensajes extraños, pensé en contárselo a Ana, y que ella intentara ayudarme a averiguar que era, pero luego de pensarlo dos veces, me pareció que no era una muy buena idea. Seguramente me trataría de loca, y no lo necesitaba ahora, era lo único que me faltaba.
Mi madre llamó a todos para comer, acostumbrada a que ninguno de los integrantes de mi familia le conteste. Pero con esperanzas de que ésta vez lo hagamos, volvió a repetir su grito de llamado, añadiendo nuestros nombres.
- John , Ema, Matt, ¡a comer!
- Ya va - Dijimos todos al unísono.
A los dos minutos ya estábamos situados todos en la mesa, en los lugares de siempre. La comida servida, y un silencio incómodo que no era habitual, supuse que era ocasionado por la reciente pelea entre mis padres, más que nada por mi padre, que le queda el remordimiento y prefiere no hablar cuando se enojó con alguien, igual que como me pasa a mi. Se nota que de alguien tenía que haber salido ese carácter que aveces es temible en mi. Aunque era muy poco frecuente últimamente. Fue una cena bastante rápida y como dije anteriormente, silenciosa. No me importó mucho, ya que sabía que mis padres no eran capaces de pelearse y odiarse tanto como para que surga alguna separación. Asique no me preocupé por eso.
Me levanté de la mesa, levanté mi plato y el de todos, los puse en el fregadero, regresé para recoger las bebidas y meterlas en el refrigerador, y luego de todo eso, me fui a mi cuarto.
Pensaba recostarme un poco y dormir, pero no tenía ganas. Todo esto de los mensajes extraños me volvía loca y no me dejaba pensar, o no pensar, e irme a dormir. Pero quizás ésa era la forma de que no sucedan más, no pensar, no darle importancia, ya que talvez era todo producto de mi subconciente, y me staba volviendo loca enserio. Quien sabe. Me limité a no pensar en ello e irme a acostar. Aunque me costara porque como son los primeros días de clase aún, sigo acostumbrada al horario de las vacaciones. Por suerte había tenido un buen día y con eso se me hacía más fácil dormir.
Como pocas veces, me desperté sola, sin que mi madre tenag que venir a avisarme que se me hae tarde o algo. Me alegró mucho que haya ocurrido de esa manera, ya que odio que me despierten. No estaba con todas las luces, pero tampoco estaba totalmente dormida. Gracias a mi considerada madre, ya tenía toda la ropa planchada y doblada arriba del escritorio, cómo me gustaba que haga eso, ya que me ahorraba mucho tiempo, y no tenía que levantarme más temprano para encontrar la ropa, pedirle que la planche, etc.
Me dirigí hacia el baño para lavarme los dientes, y luego volver a mi habitación para cambiarme lo más rápido posible. Hoy me tocaba ponerme el equipo de gimnasia. Era la primera clase de volley del año. No me entusiasmaba mucho la idea de empezar con un deporte, ya que no me gustan mucho, salvo el tennis, y el fútbol que me gusta mirarlo nada más, no jugarlo.
Como todas las mañana me fui con mi padre al colegio, me despedí de él y proseguí a la entrada, donde saludé a la preceptora, como siempre. Al subir las escaleras, me encontré con Ana, y se me vino nuevamente a la cabeza la idea de contarle todo lo de los mensajes, pero luego me pareció qe no era una muy buena idea.
- Hola Ana, ¿Cómo estás?
- Bien Em, algo dormida, me costó dormirme anoche.
- Uh, ¿por algo en especial?
- Eee no, bueno no te voy a mentir, estoy muy entusiasmada por mi cita con Mike. Todos los días pienso en que ponerme, como peinarme, etc. ¿Y si se arrepiente y me cancela?, ¿Y si me deja plantada?
- Ai Ani, eso no va a pasar, si sabes que le gustas, es imposible.
- Bueno pero, me agarró la duda anoche y no me dejó dormir bien. Y ahora tengo unas ojeras enormes y no tuve tiempo para arreglarme, ¿Y si me ve y se asusta?
- ¡Ai basta An! Sábes que eso es imposible que pase, no jodas. Además si este chico te llega a hacer algo, no sabe lo que le espera, ¡va a arrepentirse toda su vida cuando se la vea conmigo!
- Jaja Em como me haces reír. Tienes la capacidad de sacarle una sonrisa a la gente cuando menos te lo esperas.
- Jaja, nosé, sólo intento que no te preocupes. No quiero verte mal, es lo menos que puedo hacer por mi mejor amiga.
- Gracias, enserio. Intentaré no procuparme.
- Ok. Cualquier cosa av...
Nuevamente me había dejado con las palabras en la boca. Esta chica si que pasaba rápido de la preocupación a la felicidad. Já. qué personaje. Por algo es mi mejor amiga, -pensé-.
La mañana pasó bastante rápido, nada en especial, las clases convencionales, sin ningún problema, y había llegado el momento de a clase de deporte, la que menos me gustabade todas. Éste año me había tocado el turno a la salida del colegio, pero hay otros que son unos horas más tarde, depende del nivel en el que estés.
Inmediatamente entré a la clase junto con Ana, un grupo de minas giraron la cabeza en torno a nosotras, con miradas de odio como si les hubieramos hecho algo. Eran las típicas populares que se creen diosas y que no lo son, y que podés ser o su mejor amiga, o su peor enemiga. La segunda opción era la mía. Eran todas o la mayoría de cabello rubio, - pero pienso que sólo el de una es natural- , altas, de buen cuerpo, arrogantes como ellas solas. La líder a la que todas seguían como sus exclavas, se llamaba Carla. La perra mayor, como yo la llamaba. Pobres las otras, sólo porque creen que es lo mejor seguirla a ella, lo hacen. Y sin razón alguna me odian, yo nunca le he hecho mal a nadie, pensé, son la parte del curso que todos odian por dentro pero no pueden hacer nada al respecto porque saben que son más fuertes que ellos. Entonces se lo guardan y no dicen nada. Algún día me va a pasar que voy a explotar y les voy a decir de todo, y se las van a ver conmigo. Pero no me quiero poner violenta, no me quería poner violenta, asique pasé el resto de la clase lo más bien, sin prestarles atención, Ana y yo en grupo hicimos todas las indicaciones que nos dijeron, y la clase de 40 minutos pasó más rápido de lo que pensé que pasaría.
Me despedí de Ana y me dirigí caminando hacia mi casa. Otro día completamente tranquilo de mi vida, no es nada del otro mundo. Pensaba pasar la tarde normalmente, como siempre, hacer las tareas y luego talvez leer un poco. Ya que mi idea es no pensar en nada que me haga mal, ni que me haga volverme loca intentando encontrarle alguna respuesta. Asique, esos mensajes producto de mi subconciente, parece que están desapareciendo, aunque siempre me va a quedar la duda, de que se podría llegar a tratar. Creo que eso lo voy a saber con el tiempo.
lunes, 16 de febrero de 2009
martes, 10 de febrero de 2009
Chapter Four - Him
Como dije antes, no le podía prestar mucha atención a la clase con ésta personita adelante mío. En la primera clase, nos enseñaron el artículo, las diferentes variantes, y como usarlo. Jacob levantaba la mano y cooperaba con la clase en todo momento que podía. Más perdida me hacía poner ya que cuando mencionaba algo, la más mínima palabra que dijera ya me afectaba, y me hacía perderme en la clase. Tanto que lo empezé a odiar. Intenté no prestarle atención, casi lo logro, hasta que, lo escuché reírse. Estaba riéndose de un chiste que sus -aparentemente sus amigos- Franco, y Gastón, habían hecho. Franco, era un chico bastante común, cabello castaño oscuro, ojoa verdes, y con lentes de contacto para la vista, tiene la misma edad que yo -Unos mese más grande nada más- y parecía ser bastante deportivo, ya que trajo a la clase su raqueta de tenis, y su zapatillas tenían restos de polvo de ladrillo en la suela y los costados. Por otro lado, Gastón es un jóven algo peculiar, con aspecto de metalero, cabello morocho largo y lacio hasta los hombros más o menos, una barba desalineada, y unos ojos color café. Con ropa generalmente negra, y una voz de más grande. Y lo era. Tiene casi 18. Es el más grande de la clase. Me pareció algo extraño que estuviera en el mismo nivel que todos los demás, ya que el promedio de edad de los alumnos de ésta clase era de, 13, 14 años. Talvez empezó tarde a estudiarlo, pero bueno, cada uno aprende las cosas a su tiempo, ¿Cierto?. Parecía ser un chiste bastante gracioso el que éstos habían contado, ya que se rieron a carcajadas, y no paraban; me llamó tanto la atención la risa de Jacob que me hizo perderme nuevamente, además, al tenerlo tan cerca, no era tan fácil no mirarlo. Y más para mi.
Luego por un momento logré olvidarme de él por completo. Ya que lo que la profe estaba explicando, me llamó mucho más la atención que la risa de Jacob. Me parecía muy curioso que los artículos sean tan parecidos para el masculino, y para el plural. En realidad eran la misma palabra, pero bueno, es un detalle nada más, nada importante para contar.
La clase se me pasó volando. Es que una hora de clase, tres semanales no era demasiado. Inmediatamente que salí del aula, la agarré a Ana del brazo, y mientras bajábamos las escaleras hacia la salida, le conte TODO acerca de éste chico que me había parecido tan interesante.
-Asique Jacob, ¿Eh?
-Si, me parece un chico muy lindo.
-Pero, Ema.. ¿No es muy chico para ti?
-¿Muy chico? ¿Qué edad tiene?
-Pues, 12, un año menos que nosotras, pero igualmente, es como extraño que te enamores tan rápido de un chico menor que tú.
-Jaja no estoy enamorada Ana! Sólo dije que me parecía bastante lindo...
-Bueno, feo no es. Igual a mi no me gusta.
-Mucho mejor -Musité, a tal modo que Ana no llegó a escuchar-
-Además, como ya he dicho. Creo que es muy chico para ti.
-Bueno, ya entendi. -Le dije con cara de pocos amigos-
Luego de esa conversación que hice con lujo de detalles sobre éste señorito, llamado Jacob, partí hacia mi hogar. Mi padre me esperaba en la puerta del instituto, con su auto, esperando para llevarme a casa. No parecía muy de buen humor mi padre, ya que como se había peleado con mi madre, estaba algo insiportablem y se lo notaba en la cara. Por eso decidí no hablarle en todo el viaje camino a casa. Que no era muy largo tampoco, gracias a dios.
Llegamos al garage, mi padre y yo siempre vamos a guardar el auto juntos, ya que la mayoría de mis horarios extracurriculares coinciden con sus horarios de salida del trabajo y arribo a casa. Ya que es marzo, el sol a la hora que llegamos a casa casi ni estaba. Asique tuvimos que caminar de noche, por la calle, la cuadra y media hasta llegar a casa. Era una muy linda noche, clara. Sin mucha nube alrededor. Aunque el clima en Escocia es bastante inestable. Parece que hoy el día estaba de mi lado.
Al llegar a casa, -feliz de la vida- saludé a mi madre, que estaba cocinando un pollo a la mostaza con papas, y me fui a mi habitación. Encendí el computador, para ver si había algún mensaje importante, y uno me llamó mucho la atención, un mensaje sin asunto de un remitente desconocido, que quise abrir, para ver de qué se trataba. Ojalá que no sea un virus -pensé-
Me sorprendió lo que vi; otro de esos raros mensajes que había escuchado hoy durante todo el santo día. Pero esta vez decía algo un poco distinto: <<Se acerca, ÉL se acerca, ten cuidado, no es peligroso, pero puede engañarte, y lastimarte>> Me quedé con los ojos como platos cuando leí eso, y otra vez la pregunta que se estaba volviendo retórica: ¿De que se trataba todo esto? ¿Una broma de alguien? ¿Algún ser sobrenatural que me estaba advirtiendo algo? Pues esa segunda posibilidad no la creo muy posible. Pero bueno, sigo sin entender mucho, pero por ahora, se me hace que tiene que vercon Jacob. Aunque con respecto a eso de que me puede llegar a lastimar, no lo creo, no parece un ser qe sea capaz de hacerle eso a ninguna persona, y menos a mi, que paso desapercibida a todo lado que voy. Nunca me prestaría ni me va a prestar atención. Además nisiquiera lo conozco -Aún-.
Luego por un momento logré olvidarme de él por completo. Ya que lo que la profe estaba explicando, me llamó mucho más la atención que la risa de Jacob. Me parecía muy curioso que los artículos sean tan parecidos para el masculino, y para el plural. En realidad eran la misma palabra, pero bueno, es un detalle nada más, nada importante para contar.
La clase se me pasó volando. Es que una hora de clase, tres semanales no era demasiado. Inmediatamente que salí del aula, la agarré a Ana del brazo, y mientras bajábamos las escaleras hacia la salida, le conte TODO acerca de éste chico que me había parecido tan interesante.
-Asique Jacob, ¿Eh?
-Si, me parece un chico muy lindo.
-Pero, Ema.. ¿No es muy chico para ti?
-¿Muy chico? ¿Qué edad tiene?
-Pues, 12, un año menos que nosotras, pero igualmente, es como extraño que te enamores tan rápido de un chico menor que tú.
-Jaja no estoy enamorada Ana! Sólo dije que me parecía bastante lindo...
-Bueno, feo no es. Igual a mi no me gusta.
-Mucho mejor -Musité, a tal modo que Ana no llegó a escuchar-
-Además, como ya he dicho. Creo que es muy chico para ti.
-Bueno, ya entendi. -Le dije con cara de pocos amigos-
Luego de esa conversación que hice con lujo de detalles sobre éste señorito, llamado Jacob, partí hacia mi hogar. Mi padre me esperaba en la puerta del instituto, con su auto, esperando para llevarme a casa. No parecía muy de buen humor mi padre, ya que como se había peleado con mi madre, estaba algo insiportablem y se lo notaba en la cara. Por eso decidí no hablarle en todo el viaje camino a casa. Que no era muy largo tampoco, gracias a dios.
Llegamos al garage, mi padre y yo siempre vamos a guardar el auto juntos, ya que la mayoría de mis horarios extracurriculares coinciden con sus horarios de salida del trabajo y arribo a casa. Ya que es marzo, el sol a la hora que llegamos a casa casi ni estaba. Asique tuvimos que caminar de noche, por la calle, la cuadra y media hasta llegar a casa. Era una muy linda noche, clara. Sin mucha nube alrededor. Aunque el clima en Escocia es bastante inestable. Parece que hoy el día estaba de mi lado.
Al llegar a casa, -feliz de la vida- saludé a mi madre, que estaba cocinando un pollo a la mostaza con papas, y me fui a mi habitación. Encendí el computador, para ver si había algún mensaje importante, y uno me llamó mucho la atención, un mensaje sin asunto de un remitente desconocido, que quise abrir, para ver de qué se trataba. Ojalá que no sea un virus -pensé-
Me sorprendió lo que vi; otro de esos raros mensajes que había escuchado hoy durante todo el santo día. Pero esta vez decía algo un poco distinto: <<Se acerca, ÉL se acerca, ten cuidado, no es peligroso, pero puede engañarte, y lastimarte>> Me quedé con los ojos como platos cuando leí eso, y otra vez la pregunta que se estaba volviendo retórica: ¿De que se trataba todo esto? ¿Una broma de alguien? ¿Algún ser sobrenatural que me estaba advirtiendo algo? Pues esa segunda posibilidad no la creo muy posible. Pero bueno, sigo sin entender mucho, pero por ahora, se me hace que tiene que vercon Jacob. Aunque con respecto a eso de que me puede llegar a lastimar, no lo creo, no parece un ser qe sea capaz de hacerle eso a ninguna persona, y menos a mi, que paso desapercibida a todo lado que voy. Nunca me prestaría ni me va a prestar atención. Además nisiquiera lo conozco -Aún-.
viernes, 6 de febrero de 2009
Chapter Three - The Meeting
Ya me estaba aburriendo. Las horas parecian interminables, eran las tres y media y parecía como que recién hubiera vuelto del colegio. Mi madre se había ido a dormir un poco ya que estaba muy cansada, hoy había tenido una pelea con mi padre. Es odioso cuando se pelean, es tan doloroso verlo, y pensar que se aman, y que por unas tonterías etán discutiendo. Pero bueno prefiero no pensar en eso, sino la tarde se me va a hacer cada vez más interminable.
Pensé ponerme a leer un poco. Pero recordé que había terminado el libro ayer, de tanto pensar en el día que me esperaba hoy, me pasé toda la noche leyendo, y no dormí mucho. Asique no tenía mucho que hacer. En la televisión a esta hora de la tarde no hay mucho que ver asique preferí escuchar un poco de música. Encendí la radio, y un sonido raro salió de ella. Era como una rara interferencia. Pero la voz que salía de ella me sonaba muy familiar, como que ya la había escuchado anteriormente. No podía entender lo que decía, hasta que algo entre todo ese balbuceo extraño, logré captar algo.. algo como <<Tienes que ser atenta, no perder la oportunidad. Tienes que...>>
Eso fue lo único que logré entender. Me asustó mucho y inmediatamente apagué la radio. Y nuevamente me puse a pensar, e intentar hacer algo, intentar podes descifrar algo de lo que había escuchado en mi sueño y que concuerde algo con lo que acababa de oír en la radio. De algo estaba totalmente segura. Alguna oportunidad de algo que desconozco está por llegar y ésta voz extraña - que ignoro de que o quien se puede tratar - no quiere que por nada del mundo me la pierda. Pero, la verdad que no tengo ni la menor idea de que se puede llegar a tratar esta oportunidad de la que esta voz extraña me habla. Y eso me pone bastante nerviosa.
Me quedé meditando y sacando conclusiones e ideas sin sentido hasta, que eran las 5. Ya faltaba media hora y me podría poner a disfrutar lo que venía esperando hace ya mucho tiempo. Como no quedaba muy cerca de mi casa, más o menos cinco y diez le dije a mi madre que salgamos, pensabamos tomarnos un taxi y que me lleve hasta allí. Agarré mis cosas, me peiné como siempre, me puse un poco de delineador infaltable -soy algo coqueta no suelo no maquillarme, pero tampoco me pongo un kilo de productos, sólo lo nescesario para no quedarme si nada en la cara- Estaba tan ansiosa que el viaje se me hizo eterno, me distraje un poco con la música que me apasiona, con la que me siento identificada. Pero nada quitaba que estuviera nerviosa por la clase.
Al fin llegué, me despedí de mi madre, y me dirigí hacia la puerta, pero antes de entrar, contemplé el lugar con mucha atención: Parecía ser un lugar acogedor, pintado de un color naranja muy claro, casi blanco, con algunos detalles en negro en los bordes de las paredes, un gran portón de color madera oscura, y un gran cartel con los colores del país en lo alto que decía: Munich Haus, für die Lehre und das Verständnis der deutschen;"dedicados a la enseñanza y comprensión de la lengua alemana". Inmediatamente cuando leí eso, me emocioné, nosé porqué, puede que me haya gustado lo que decía, o simplemente me haya emocionado como suelo emocionarme con todo, soy demaciado sensible aveces. Tomé aire y tomé la decisión de dejar de basilar y entrar de una vez por todas. Entré y el lugar era hermoso, todo bien antiguo, pintado de color blanco, con arreglos en rojo, a un estilo europeo. Había cuadros de pintores alemanes tales como los de Alberto Dureiro o los de Hans Holbein, hermosos cuadros por cierto, destacados en la edad de Oro del imperio Germano. En el vestíbulo encontré a mi amiga Ana esperando para entrar.
-¡Ema!, ¡Has venido! ¿Te gusta el lugar?
-Si, la verdad que me parece impresionante, la arquitectura, los cuadros.. los.. - me dejó con las palabras en la boca, como hace ella cuando está entusiasmada-
-Ai me alegro por ti entonces. ¿Estás preparada para empezar?
-¡Pero por supuesto mujer! ¿Que te pensás? Jajaja.
-Bueno bueno, talvéz estabas nerviosa..
-No, para nada, al contrario, estoy ansiosa.
Terminé de decir eso y la secretaria llamó a todos los del curso, para que entren al aula. Nos había tocado el Aula 1, según Ana, una de las más grandes del instituto. Nos acomodamos a la derecha al fondo del aula. Tranquilas, esperando que alguien entre y empieze a dar la clase. Y como pensábamos, eso pasó.
-Guten Morgen Studenten -Dijo una jóven, que al parecer iba a ser nuestra profesora este año.
-Guten Morgen Lehrer - Respondimos todos los presentes.
-Hoy empezaremos con las clases de alemán, como ya sabrán jeje. Mi nombre es Jeniffer Martins, y seré su profesora éste año. -Dijo la jóven mujer de aproximadamente unos 25 años, alta, morocha, con un pelo lacio hasta los hombros, y unos rasgos hermosos y muy simpáticos.- Y bueno, están todos presentes? Pasaré lista.. Morgen?
-Presente. - Dijo Ana con entusiasmo -
-Sruten?
-Presente.
-Black?
-Presente, profesora.
-Heinz?
-Presente! - Dije emocionada -
Así dijo como 15 apellidos, todos estaban presentes. Hasta que llegó el último apellido.
-Naff? Jacob Naff? Se encuentra en la clase?
Al parecer no había llegado. En ése momento pensé a que persona se le ocurriría llegar tarde la primera clase del año de un idioma tan interesante, hasta que derepente escuché una voz seductora y angelical a la vez que provenía de la puerta de entrada del aula.
-Presente, profesora, disculpe la tardanza. Había un accidente en la otra cuadra y con mi padre no pudimos llegar más temprano ya que todo estaba cortado - Iba diciendo este chico mientras se iba ubicando en el espacio vacío que quedaba en la clase, justo adelante mío.-
-No te preocupes, Jacob, son cosas que no se pueden evitar, además no hemos empezado aún, recién acababa de terminar de pasar lista.
-Bueno, me alegro profesora de no haberme perdido de nada.
En ese mismo instante me agarró algo en mi interior, como un cosquilleo en el estómago, algo que no había sentido nunca antes por alguien real, o cercano, si se puede decir así. Éste chico, Jacob Naff, era perfecto. Un chico de cabello rubio por arriba del hombro, con unos ojos azules exepcionales, y una voz inigualable, una voz que te daba armonía, paz, amor. Nunca hubiera imaginado que podría estar con alguien así en una clase, y mucho menos que me provoque algo así a primera vista. No diría que es amor, pero que me gusta, me gusta mucho. Es como la perfección hecha persona. Eso me hizo que no le prestara demasiada atención a los primeros diez o quince minutos de la clase, su presencia me hacía sentirme bien, sentirme volar, sentir como una paz interior que nunca jamás había sentido. Creo que ya voy creyendo, o teniendo una idea de a lo que se refería esa extraña voz que, anteriormente, había escuchado hoy.
Pensé ponerme a leer un poco. Pero recordé que había terminado el libro ayer, de tanto pensar en el día que me esperaba hoy, me pasé toda la noche leyendo, y no dormí mucho. Asique no tenía mucho que hacer. En la televisión a esta hora de la tarde no hay mucho que ver asique preferí escuchar un poco de música. Encendí la radio, y un sonido raro salió de ella. Era como una rara interferencia. Pero la voz que salía de ella me sonaba muy familiar, como que ya la había escuchado anteriormente. No podía entender lo que decía, hasta que algo entre todo ese balbuceo extraño, logré captar algo.. algo como <<Tienes que ser atenta, no perder la oportunidad. Tienes que...>>
Eso fue lo único que logré entender. Me asustó mucho y inmediatamente apagué la radio. Y nuevamente me puse a pensar, e intentar hacer algo, intentar podes descifrar algo de lo que había escuchado en mi sueño y que concuerde algo con lo que acababa de oír en la radio. De algo estaba totalmente segura. Alguna oportunidad de algo que desconozco está por llegar y ésta voz extraña - que ignoro de que o quien se puede tratar - no quiere que por nada del mundo me la pierda. Pero, la verdad que no tengo ni la menor idea de que se puede llegar a tratar esta oportunidad de la que esta voz extraña me habla. Y eso me pone bastante nerviosa.
Me quedé meditando y sacando conclusiones e ideas sin sentido hasta, que eran las 5. Ya faltaba media hora y me podría poner a disfrutar lo que venía esperando hace ya mucho tiempo. Como no quedaba muy cerca de mi casa, más o menos cinco y diez le dije a mi madre que salgamos, pensabamos tomarnos un taxi y que me lleve hasta allí. Agarré mis cosas, me peiné como siempre, me puse un poco de delineador infaltable -soy algo coqueta no suelo no maquillarme, pero tampoco me pongo un kilo de productos, sólo lo nescesario para no quedarme si nada en la cara- Estaba tan ansiosa que el viaje se me hizo eterno, me distraje un poco con la música que me apasiona, con la que me siento identificada. Pero nada quitaba que estuviera nerviosa por la clase.
Al fin llegué, me despedí de mi madre, y me dirigí hacia la puerta, pero antes de entrar, contemplé el lugar con mucha atención: Parecía ser un lugar acogedor, pintado de un color naranja muy claro, casi blanco, con algunos detalles en negro en los bordes de las paredes, un gran portón de color madera oscura, y un gran cartel con los colores del país en lo alto que decía: Munich Haus, für die Lehre und das Verständnis der deutschen;
-¡Ema!, ¡Has venido! ¿Te gusta el lugar?
-Si, la verdad que me parece impresionante, la arquitectura, los cuadros.. los.. - me dejó con las palabras en la boca, como hace ella cuando está entusiasmada-
-Ai me alegro por ti entonces. ¿Estás preparada para empezar?
-¡Pero por supuesto mujer! ¿Que te pensás? Jajaja.
-Bueno bueno, talvéz estabas nerviosa..
-No, para nada, al contrario, estoy ansiosa.
Terminé de decir eso y la secretaria llamó a todos los del curso, para que entren al aula. Nos había tocado el Aula 1, según Ana, una de las más grandes del instituto. Nos acomodamos a la derecha al fondo del aula. Tranquilas, esperando que alguien entre y empieze a dar la clase. Y como pensábamos, eso pasó.
-Guten Morgen Studenten -Dijo una jóven, que al parecer iba a ser nuestra profesora este año.
-Guten Morgen Lehrer - Respondimos todos los presentes.
-Hoy empezaremos con las clases de alemán, como ya sabrán jeje. Mi nombre es Jeniffer Martins, y seré su profesora éste año. -Dijo la jóven mujer de aproximadamente unos 25 años, alta, morocha, con un pelo lacio hasta los hombros, y unos rasgos hermosos y muy simpáticos.- Y bueno, están todos presentes? Pasaré lista.. Morgen?
-Presente. - Dijo Ana con entusiasmo -
-Sruten?
-Presente.
-Black?
-Presente, profesora.
-Heinz?
-Presente! - Dije emocionada -
Así dijo como 15 apellidos, todos estaban presentes. Hasta que llegó el último apellido.
-Naff? Jacob Naff? Se encuentra en la clase?
Al parecer no había llegado. En ése momento pensé a que persona se le ocurriría llegar tarde la primera clase del año de un idioma tan interesante, hasta que derepente escuché una voz seductora y angelical a la vez que provenía de la puerta de entrada del aula.
-Presente, profesora, disculpe la tardanza. Había un accidente en la otra cuadra y con mi padre no pudimos llegar más temprano ya que todo estaba cortado - Iba diciendo este chico mientras se iba ubicando en el espacio vacío que quedaba en la clase, justo adelante mío.-
-No te preocupes, Jacob, son cosas que no se pueden evitar, además no hemos empezado aún, recién acababa de terminar de pasar lista.
-Bueno, me alegro profesora de no haberme perdido de nada.
En ese mismo instante me agarró algo en mi interior, como un cosquilleo en el estómago, algo que no había sentido nunca antes por alguien real, o cercano, si se puede decir así. Éste chico, Jacob Naff, era perfecto. Un chico de cabello rubio por arriba del hombro, con unos ojos azules exepcionales, y una voz inigualable, una voz que te daba armonía, paz, amor. Nunca hubiera imaginado que podría estar con alguien así en una clase, y mucho menos que me provoque algo así a primera vista. No diría que es amor, pero que me gusta, me gusta mucho. Es como la perfección hecha persona. Eso me hizo que no le prestara demasiada atención a los primeros diez o quince minutos de la clase, su presencia me hacía sentirme bien, sentirme volar, sentir como una paz interior que nunca jamás había sentido. Creo que ya voy creyendo, o teniendo una idea de a lo que se refería esa extraña voz que, anteriormente, había escuchado hoy.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Chaper Two - The Dream
8.30 de la mañana del día Martes 15 de Marzo. La mañana había empezado bastante bien, sólo nesecitaba aguantar las horas de clase siguientes y podría ser libre por hoy. El curso estaba descontrolado, todos gritando, moviéndose de acá para allá, hasta que la presencia de una señora que se encontraba en la puerta del aula paralizó a todos, he hizo que se fueran despacio cada uno a su lugar. Todos se pararon y escucharon.
- Buenos días alumnos -
- Mmm.. Buenos... días u.u - decían todos muy dormidos, y sin prestarle mucha importancia. Inmediatamente luego de ésto, todo el mundo se sentó en sus respectivos lugares.
- ¿Cómo han pasado el fin de semana largo? - Preguntó la profesora de Biología, Leticia. Una señora mayor, con una presencia extraordinaria. Cabello rubio platinado, alisado parecía, con un felquillo desalineado, y siempre bien vestida, con sus trajes de pana color miel, y sus zapatos cerrados. Los anteojos eran infaltantes.
- Bien profe Leti, ¿ Y usted cómo la ha pasado? - Preguntó Mike, uno de los chupamedias de la clase; siempre sacando conversación a toda autoridad que entrara por la puerta principal del aula.
- Aburrido, trabajando, haciendo algún que otro papeleo, nada interesante - Dijo la profesora sin mucho entusiasmo.
- Ah, Bueno. - Musitó Mike.
- Bueno gente, empezemos con la clase - Dijo sin ánimo la profesora. - Bueno, como vimos el viernes el estudio de los cnidarios hoy vamos a verlo más a fondo...
Fue a lo último que le presté atención. Luego me sumergí en un sueño muy extraño, en odnde todos mis amigos se encontraban, no sabía exactamente que esaban haciendo, pero escuchaba voces, muchas. Seguramente las voces resonaban en mi cabeza en consecuencia del ruido que había en la clase real. Derepente, todo pasó muy rápido y me encontraba en un lugar que desconocía, muy oscuro, sabía que no me gustaba estar ahi; que daba miedo. Pero no sabía como salir de allí, y al instante escuché una voz que algo decía, lo pude escuchar con claridad: <<Él se acerca, es especial, tienes que estar preparada, no lo dejes pasar>> ¿Él se acerca?¿Estar preparada?¿Que no lo deje pasar?¿De que estaba hablando, de QUIEN esta hablando?
Eso fue lo último que pude escuchar. después una voz me sobresaltó y me hizo despertar.
- Srta Heinz, Srta Heinz, ¡despiertese! - Me dijo a viva voz la profesora.
- Uhmm, perdóneme profesora, me he quedado dormida.
- "Perdóneme profesora, me he quedado dormida" - Dijo en plan burla - Enserio? Y yo que pensé que estaba meditando la clase...
- Discúlpeme profe, no se volverá a repetir.
- Eso espero - Dijo alejándose de mi pupitre.
Luego de eso comenzó a parlotear nuevamente. No la escuché demasiado, ya que me quedé pensando en ese suño extraño que tuve. ¿Será sólo producto de mi imaginación, o verdaderamente tenía algún sentido? Pensé en volverme a dormir en la clase siguiente para ver si volvía a aparecer y me decía alguna otra cosa, pero luego recapacité y me di cuenta que no era una muy buena idea.
La mañana pasó bastante rápido, el recreo, nada interesante, nada fuera de lo común, pero había algo que me seguía preocupando.. ese sueño. Me carcomía la cabeza no saber que significa, con qué tenía que tenía que ver. Pero creo que por ahora no lo podré, saber, tendré que esperar a esta noche, aver si vuelve a aparecer algo. Talvez sea buena idea para matar el tiempo, -las horas de la tarde- durmiendo una buena siesta asi talvez el sueño vuelve y puedo descifrar de que diantres se trata.
Al fin llegó el timbre que tanto esperaba, el timbre que anunciaba que la jornada escolar había terminado. Me dirigía a la puerta para salir del curso cuando se me acerca Sheila, una de las chicas de mi curso, morocha, ojos café, de estatura media-baja, muy simpática con todos, aunque hay que admitir que en el curso no se le presta mucha atención. Inmediatamente al verla venir hacia mi, recordé que su cumpleaños se acercaba, no sabía precisamente cuándo era, pero sabía que no faltaba mucho. Le presté atención aver si anunciaba cuándo era, y lo podía agendar, ya que suelo olvidarme todo cumpleaños que me dicen, suerte que recuerdo el mío y el de mis padres.
- Ema, ¿te han dicho sobre mi fiesta que daré dentro de un mes, junto con mi mejor amiga Laura?
- Uhmm, sinceramente, no he oído de ella. Pero me imaginaba que estaba por venir ya que tu cumpleaños es dentro de poco si no me equivoco.. ¿no es asi? ;)
- Exacto. Es en dos semanas para ser exactas. Y por eso te quería entregar la invitación, es en mi casa, como hago generalmente, ojalá que puedas venir y que no tengas ningún inconveniente al llegar.
- No te hagas problema. Mi padre sabe exactamente donde es tu casa, y qédate tranquila que asistiré, me encantan las fiestas :D - Mi padre suele tener muy buena memoria para recordar calles y lugares. Es sorprendente todos los lugares que recuerda, aunque hayamos ido una sola vez, él sabe exactamente donde queda. También es muy bueno para las banderas. Cualquier bandera que le preguntes, él te dice de que color es y si le muestras cualquier bandera, él te dice sin problemas a que país corresponde.-
- Bueno, me alegro, y gracias Em!
- Noo, gracias a vos Shei!
Heché un vistazo a la tarjeta, que decía:
SHEI Y LAU TE INVITAN A SU FIESTA, EL DÍA 1 DE ABRIL A LAS 8.30 HS, HASTA LAS 3.00 HS APROXIMADAMENTE. ¡TE ESPERAMOS!
Me sonó muy infantil. Era de un color rosado bien claro, con las letras en un color marrón oscuro, con algunos detalles de flores a los costados del texto. Yo no la hubiera hecho tan sweet, pero bueno cada una tiene su estilo, no?
Llegué a mi casa, mi madre me estaba esperando con un plato de fideos exactamente como a mi me gusta. Mi madre es una persona maravillosa. Está en todo lo que nesecites, y te ayuda en todo lo que precises. Es de una estatura diez centrímetros más baja que yo, y con una cabello enrulado por la permanente, su pelo es completamente lacio por nacimiento -ojalá el mío sea así y no enrulado, lo odio- Se viste bastante deportiva generalmente, siempre con el pelo bien arreglado con cremas, y un rico aroma a perfumes importados. Es una muy buena persona, simplemente agradesco mucho de tenerla a ella como madre. La saludé con amabilidad, y comenzé a comer. No tenía mucha hambre pero de todos modos acabé mi plato. Luego me encerré en mi habitación como de costumbre a escuchar un poco de música. Tokio Hotel, en este caso. La banda que hizo que mi interés por el alemán se convirtiera en obsesión. Lamentablemente el sueño no volvió a ocurrir. Me desperté por el llamado de mi madre, a la que le dije que me despertara luego de dos horas de siesta, asi preparaba bien todas las cosas para el curso. Todavía sigo sin poder interpretar ese sueño tan extraño que tuve, como me gustaría saber que significa. Creo que tendré que esperar a que surga naturalmente algo que me indique que significa eso. Por ahora, creo que me limitaré a no pensar en eso, e intantar hacer lo más llevadera posible la tarde antes de el gran momento.
- Buenos días alumnos -
- Mmm.. Buenos... días u.u - decían todos muy dormidos, y sin prestarle mucha importancia. Inmediatamente luego de ésto, todo el mundo se sentó en sus respectivos lugares.
- ¿Cómo han pasado el fin de semana largo? - Preguntó la profesora de Biología, Leticia. Una señora mayor, con una presencia extraordinaria. Cabello rubio platinado, alisado parecía, con un felquillo desalineado, y siempre bien vestida, con sus trajes de pana color miel, y sus zapatos cerrados. Los anteojos eran infaltantes.
- Bien profe Leti, ¿ Y usted cómo la ha pasado? - Preguntó Mike, uno de los chupamedias de la clase; siempre sacando conversación a toda autoridad que entrara por la puerta principal del aula.
- Aburrido, trabajando, haciendo algún que otro papeleo, nada interesante - Dijo la profesora sin mucho entusiasmo.
- Ah, Bueno. - Musitó Mike.
- Bueno gente, empezemos con la clase - Dijo sin ánimo la profesora. - Bueno, como vimos el viernes el estudio de los cnidarios hoy vamos a verlo más a fondo...
Fue a lo último que le presté atención. Luego me sumergí en un sueño muy extraño, en odnde todos mis amigos se encontraban, no sabía exactamente que esaban haciendo, pero escuchaba voces, muchas. Seguramente las voces resonaban en mi cabeza en consecuencia del ruido que había en la clase real. Derepente, todo pasó muy rápido y me encontraba en un lugar que desconocía, muy oscuro, sabía que no me gustaba estar ahi; que daba miedo. Pero no sabía como salir de allí, y al instante escuché una voz que algo decía, lo pude escuchar con claridad: <<Él se acerca, es especial, tienes que estar preparada, no lo dejes pasar>> ¿Él se acerca?¿Estar preparada?¿Que no lo deje pasar?¿De que estaba hablando, de QUIEN esta hablando?
Eso fue lo último que pude escuchar. después una voz me sobresaltó y me hizo despertar.
- Srta Heinz, Srta Heinz, ¡despiertese! - Me dijo a viva voz la profesora.
- Uhmm, perdóneme profesora, me he quedado dormida.
- "Perdóneme profesora, me he quedado dormida" - Dijo en plan burla - Enserio? Y yo que pensé que estaba meditando la clase...
- Discúlpeme profe, no se volverá a repetir.
- Eso espero - Dijo alejándose de mi pupitre.
Luego de eso comenzó a parlotear nuevamente. No la escuché demasiado, ya que me quedé pensando en ese suño extraño que tuve. ¿Será sólo producto de mi imaginación, o verdaderamente tenía algún sentido? Pensé en volverme a dormir en la clase siguiente para ver si volvía a aparecer y me decía alguna otra cosa, pero luego recapacité y me di cuenta que no era una muy buena idea.
La mañana pasó bastante rápido, el recreo, nada interesante, nada fuera de lo común, pero había algo que me seguía preocupando.. ese sueño. Me carcomía la cabeza no saber que significa, con qué tenía que tenía que ver. Pero creo que por ahora no lo podré, saber, tendré que esperar a esta noche, aver si vuelve a aparecer algo. Talvez sea buena idea para matar el tiempo, -las horas de la tarde- durmiendo una buena siesta asi talvez el sueño vuelve y puedo descifrar de que diantres se trata.
Al fin llegó el timbre que tanto esperaba, el timbre que anunciaba que la jornada escolar había terminado. Me dirigía a la puerta para salir del curso cuando se me acerca Sheila, una de las chicas de mi curso, morocha, ojos café, de estatura media-baja, muy simpática con todos, aunque hay que admitir que en el curso no se le presta mucha atención. Inmediatamente al verla venir hacia mi, recordé que su cumpleaños se acercaba, no sabía precisamente cuándo era, pero sabía que no faltaba mucho. Le presté atención aver si anunciaba cuándo era, y lo podía agendar, ya que suelo olvidarme todo cumpleaños que me dicen, suerte que recuerdo el mío y el de mis padres.
- Ema, ¿te han dicho sobre mi fiesta que daré dentro de un mes, junto con mi mejor amiga Laura?
- Uhmm, sinceramente, no he oído de ella. Pero me imaginaba que estaba por venir ya que tu cumpleaños es dentro de poco si no me equivoco.. ¿no es asi? ;)
- Exacto. Es en dos semanas para ser exactas. Y por eso te quería entregar la invitación, es en mi casa, como hago generalmente, ojalá que puedas venir y que no tengas ningún inconveniente al llegar.
- No te hagas problema. Mi padre sabe exactamente donde es tu casa, y qédate tranquila que asistiré, me encantan las fiestas :D - Mi padre suele tener muy buena memoria para recordar calles y lugares. Es sorprendente todos los lugares que recuerda, aunque hayamos ido una sola vez, él sabe exactamente donde queda. También es muy bueno para las banderas. Cualquier bandera que le preguntes, él te dice de que color es y si le muestras cualquier bandera, él te dice sin problemas a que país corresponde.-
- Bueno, me alegro, y gracias Em!
- Noo, gracias a vos Shei!
Heché un vistazo a la tarjeta, que decía:
Me sonó muy infantil. Era de un color rosado bien claro, con las letras en un color marrón oscuro, con algunos detalles de flores a los costados del texto. Yo no la hubiera hecho tan sweet, pero bueno cada una tiene su estilo, no?
Llegué a mi casa, mi madre me estaba esperando con un plato de fideos exactamente como a mi me gusta. Mi madre es una persona maravillosa. Está en todo lo que nesecites, y te ayuda en todo lo que precises. Es de una estatura diez centrímetros más baja que yo, y con una cabello enrulado por la permanente, su pelo es completamente lacio por nacimiento -ojalá el mío sea así y no enrulado, lo odio- Se viste bastante deportiva generalmente, siempre con el pelo bien arreglado con cremas, y un rico aroma a perfumes importados. Es una muy buena persona, simplemente agradesco mucho de tenerla a ella como madre. La saludé con amabilidad, y comenzé a comer. No tenía mucha hambre pero de todos modos acabé mi plato. Luego me encerré en mi habitación como de costumbre a escuchar un poco de música. Tokio Hotel, en este caso. La banda que hizo que mi interés por el alemán se convirtiera en obsesión. Lamentablemente el sueño no volvió a ocurrir. Me desperté por el llamado de mi madre, a la que le dije que me despertara luego de dos horas de siesta, asi preparaba bien todas las cosas para el curso. Todavía sigo sin poder interpretar ese sueño tan extraño que tuve, como me gustaría saber que significa. Creo que tendré que esperar a que surga naturalmente algo que me indique que significa eso. Por ahora, creo que me limitaré a no pensar en eso, e intantar hacer lo más llevadera posible la tarde antes de el gran momento.
martes, 3 de febrero de 2009
Chapter One - Pilot
Es mi primer día en la clase de alemán que tanto esperaba luego de haber estado buscando muchísimo un lugar donde poder estudiar un idioma - algo complicado - tan interesante como éste, y lo he encontrado. Munich Haus.
Mi mejor amiga Ana, ha estado estudiando en éste lugar duranto los últimos 3 años aproximadamente. Como yo se un poco de alemán, me han puesto en el mismo curso que ella, Tercer Año. Estoy muy entusiasmada por poder empezar, no he dormido muy bien en toda la noche, y tengo miedo de como va a ser la primera clase.
Bueno, creo que aún no me he presentado. Mi nombre es Ema, tengo 13 años, y vivo en una pequeña casa en un barrio llamado Grand View, ubicado en el sur de Escocia, en el país del Reino Unido. Me considero una chica algo tímida, bastante divertida, y muy amigable. Aveces pienso, que demasiado amigable. Soñadora, sentimental, romántica. Soy una chica bastante alta para mi edad. 1.69, de cuerpo normal -ni demasiado flaca ni esbelta, con todas las imperfecciones de ua persona absolutamente común y corriente- Pelo castaño pscuro, piel súmamente blanca, y ojos grises, verdes, celestes. Depende quien los mire. En fin, soy una persona más del montón no sobresalto en lo absoluto. Voy a una secundaria privada que queda bastante cerca de mi casa, donde hay todo tipo de gente para todos los gustos y disgustos.
Esperaba con ansias empezar con éstas clases, ya que luego de haber empezado a escuchar música en alemán, éste idioma me empezó a gustar cada vez más.
Estaba ansiosa a que llegue el día tan esperado, creo que días antes de que eso suceda hubo muchísima gente harta de mi y de mis charlas sobre es; pero el día finalmente ha llegado.
Me levanté feliz de la vida, me cambié desayuné me peiné, y ya estaba lista para ir al colegio, y tratar de hacer la mañana lo más levadera posible hasta que lleguen las 5 de la tarde.
- Vamos, hija, que se hace tarde.- Dijo mi padre con una voz cansada y dormida, habitual de él en éstas primeras mañanas laborales del año. Mi padre era un señor bastante arreglado, serio. Siempre cuidando su imágen en le trabajo, el pelo bien arreglado, una buena colonia que pareciá ser con un aroma a coco o algo parecido, y unos ojos azules que podías ver desde la otra cuadra - creo que de ahi saqué la herencia de los míos -
- Ya voy - Musité - Ya estoy lista.
La cuadra hacia el garage - donde se encontraba nuestro Peugeot 307 del año 2004 - se hizo eterna. Y las cinco cuadras hacia el colegio peor aún. Ya al llegar, me despedí de mi padre, y fui rumbo a la puerta del colegio.
- Buenos días - dijo la preceptora Marta, como todos los días, automáticamente como le decía a todo alumno que pasara por aquellas puertas. Marta es una señora de aproximadamente unos 25 años, casada. Pelo corte carré a la antigua, y siempre bien vestida. Generalmente no estaba de muy buen humor que digamos, y ésta mañana no era le exepción.
- Buen día - Respondí medio dormida, sin darle importancia. Subí las escaleras rápidamente, para encontrarme allí con todos mis compañeros de curso, amontonados en la escalera que daba al tercer piso. Nuestra aula era la que estaba al lado del abño de hombres, eso era una ventaja ya que al ser el único baño en todo el piso, todos chicos pasaban por ahí -una buena forma de echar un vistazo a los muchachos más grandes-
Empezé a saludar a todos mis compañeros presentes,
- ¡Hola Ema! - dijo con entusiasmo Julian, mi mejor amigo. Julian es un chico muy carismático, querido por todos. También es un chico bastante apuesto, tiene una cabellera pelirroja muy peculiar, que se destaca entre la multitud. De tes muy blanca al igual que yo, y unos ojos color miel, muy grandes.
- Hola Juli, ¿Cómo ha ido tu fin de semana? - pregunté con ánimo - ¿Ha pasado algo interesante que valga la pena contar?
- No, fue todo bastante tranquilo - Dijo con desilución - Sin ninguna novedad, y que tal tu, ¿preparada para empezar a hablar Alemán?
- ¡Sin duda!, estoy más emocionada que nunca.
- Pues me alegro por ti, Em, Martin me llama, hablamos luego, vale?
- Vale, adiós Ju.
Inmediatamente que acabé de hablar con Juli, Ana apareció dándome un abrazo como si no me hubiera visto en meses.
Mi mejor amiga es una persona bastante peculiar, no hay nadie igual a ella. Siempre animada, feliz, salvo cuando está dormida, no le hables. Ana es una chica de un cabello negro, lacio, largo hasta la cintura. Ojos color café, y un cuerpo hermoso. Es una de las chicas más lindas del curso.
- Ana - Musité - ¿Porqué tanta felicidad?
- Ema es que ¡Mike me ha invitado a salir!
- ¿Enserio? ¡Que alegría! Yo sabía que eso iba a pasar, te venía mirando hace bastante..
- Si, lo sé, pero no pensé que se animaría a decir algo, tú sabes como es, bastante tímido.
- Ajá - Dije sin prestar mucha atención - Bueno, ojalá que les vaya genial en su cita, ¿Cuándo es?
- El viernes por la noche, luego del juego de los Straters.
- Ah, Ok, me alegro mucho por ust...
Me dejó las palabras en la boca. Se fue de repente, corriendo hacia el otro extremo del corredor, seguramente debió encontrar a alguien más para contarle su gran acontecimiento. Parece como si hoy todo el mundo estuviera revolucionado y más eufórico de lo común. Tanta emoción hacía que mi alegría por empezar un nuevo idioma fuera minúscula al lado de eso. Después de unos minutos de gritos y locura por parte de mis compañeros, sonó el timbre para entrar a clase. Sólo nesecitaba aguantar 8 horas más, y un par a la tarde, y podría empezar el curso que tanto ansío.
Mi mejor amiga Ana, ha estado estudiando en éste lugar duranto los últimos 3 años aproximadamente. Como yo se un poco de alemán, me han puesto en el mismo curso que ella, Tercer Año. Estoy muy entusiasmada por poder empezar, no he dormido muy bien en toda la noche, y tengo miedo de como va a ser la primera clase.
Bueno, creo que aún no me he presentado. Mi nombre es Ema, tengo 13 años, y vivo en una pequeña casa en un barrio llamado Grand View, ubicado en el sur de Escocia, en el país del Reino Unido. Me considero una chica algo tímida, bastante divertida, y muy amigable. Aveces pienso, que demasiado amigable. Soñadora, sentimental, romántica. Soy una chica bastante alta para mi edad. 1.69, de cuerpo normal -ni demasiado flaca ni esbelta, con todas las imperfecciones de ua persona absolutamente común y corriente- Pelo castaño pscuro, piel súmamente blanca, y ojos grises, verdes, celestes. Depende quien los mire. En fin, soy una persona más del montón no sobresalto en lo absoluto. Voy a una secundaria privada que queda bastante cerca de mi casa, donde hay todo tipo de gente para todos los gustos y disgustos.
Esperaba con ansias empezar con éstas clases, ya que luego de haber empezado a escuchar música en alemán, éste idioma me empezó a gustar cada vez más.
Estaba ansiosa a que llegue el día tan esperado, creo que días antes de que eso suceda hubo muchísima gente harta de mi y de mis charlas sobre es; pero el día finalmente ha llegado.
Me levanté feliz de la vida, me cambié desayuné me peiné, y ya estaba lista para ir al colegio, y tratar de hacer la mañana lo más levadera posible hasta que lleguen las 5 de la tarde.
- Vamos, hija, que se hace tarde.- Dijo mi padre con una voz cansada y dormida, habitual de él en éstas primeras mañanas laborales del año. Mi padre era un señor bastante arreglado, serio. Siempre cuidando su imágen en le trabajo, el pelo bien arreglado, una buena colonia que pareciá ser con un aroma a coco o algo parecido, y unos ojos azules que podías ver desde la otra cuadra - creo que de ahi saqué la herencia de los míos -
- Ya voy - Musité - Ya estoy lista.
La cuadra hacia el garage - donde se encontraba nuestro Peugeot 307 del año 2004 - se hizo eterna. Y las cinco cuadras hacia el colegio peor aún. Ya al llegar, me despedí de mi padre, y fui rumbo a la puerta del colegio.
- Buenos días - dijo la preceptora Marta, como todos los días, automáticamente como le decía a todo alumno que pasara por aquellas puertas. Marta es una señora de aproximadamente unos 25 años, casada. Pelo corte carré a la antigua, y siempre bien vestida. Generalmente no estaba de muy buen humor que digamos, y ésta mañana no era le exepción.
- Buen día - Respondí medio dormida, sin darle importancia. Subí las escaleras rápidamente, para encontrarme allí con todos mis compañeros de curso, amontonados en la escalera que daba al tercer piso. Nuestra aula era la que estaba al lado del abño de hombres, eso era una ventaja ya que al ser el único baño en todo el piso, todos chicos pasaban por ahí -una buena forma de echar un vistazo a los muchachos más grandes-
Empezé a saludar a todos mis compañeros presentes,
- ¡Hola Ema! - dijo con entusiasmo Julian, mi mejor amigo. Julian es un chico muy carismático, querido por todos. También es un chico bastante apuesto, tiene una cabellera pelirroja muy peculiar, que se destaca entre la multitud. De tes muy blanca al igual que yo, y unos ojos color miel, muy grandes.
- Hola Juli, ¿Cómo ha ido tu fin de semana? - pregunté con ánimo - ¿Ha pasado algo interesante que valga la pena contar?
- No, fue todo bastante tranquilo - Dijo con desilución - Sin ninguna novedad, y que tal tu, ¿preparada para empezar a hablar Alemán?
- ¡Sin duda!, estoy más emocionada que nunca.
- Pues me alegro por ti, Em, Martin me llama, hablamos luego, vale?
- Vale, adiós Ju.
Inmediatamente que acabé de hablar con Juli, Ana apareció dándome un abrazo como si no me hubiera visto en meses.
Mi mejor amiga es una persona bastante peculiar, no hay nadie igual a ella. Siempre animada, feliz, salvo cuando está dormida, no le hables. Ana es una chica de un cabello negro, lacio, largo hasta la cintura. Ojos color café, y un cuerpo hermoso. Es una de las chicas más lindas del curso.
- Ana - Musité - ¿Porqué tanta felicidad?
- Ema es que ¡Mike me ha invitado a salir!
- ¿Enserio? ¡Que alegría! Yo sabía que eso iba a pasar, te venía mirando hace bastante..
- Si, lo sé, pero no pensé que se animaría a decir algo, tú sabes como es, bastante tímido.
- Ajá - Dije sin prestar mucha atención - Bueno, ojalá que les vaya genial en su cita, ¿Cuándo es?
- El viernes por la noche, luego del juego de los Straters.
- Ah, Ok, me alegro mucho por ust...
Me dejó las palabras en la boca. Se fue de repente, corriendo hacia el otro extremo del corredor, seguramente debió encontrar a alguien más para contarle su gran acontecimiento. Parece como si hoy todo el mundo estuviera revolucionado y más eufórico de lo común. Tanta emoción hacía que mi alegría por empezar un nuevo idioma fuera minúscula al lado de eso. Después de unos minutos de gritos y locura por parte de mis compañeros, sonó el timbre para entrar a clase. Sólo nesecitaba aguantar 8 horas más, y un par a la tarde, y podría empezar el curso que tanto ansío.
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