Como dije antes, no le podía prestar mucha atención a la clase con ésta personita adelante mío. En la primera clase, nos enseñaron el artículo, las diferentes variantes, y como usarlo. Jacob levantaba la mano y cooperaba con la clase en todo momento que podía. Más perdida me hacía poner ya que cuando mencionaba algo, la más mínima palabra que dijera ya me afectaba, y me hacía perderme en la clase. Tanto que lo empezé a odiar. Intenté no prestarle atención, casi lo logro, hasta que, lo escuché reírse. Estaba riéndose de un chiste que sus -aparentemente sus amigos- Franco, y Gastón, habían hecho. Franco, era un chico bastante común, cabello castaño oscuro, ojoa verdes, y con lentes de contacto para la vista, tiene la misma edad que yo -Unos mese más grande nada más- y parecía ser bastante deportivo, ya que trajo a la clase su raqueta de tenis, y su zapatillas tenían restos de polvo de ladrillo en la suela y los costados. Por otro lado, Gastón es un jóven algo peculiar, con aspecto de metalero, cabello morocho largo y lacio hasta los hombros más o menos, una barba desalineada, y unos ojos color café. Con ropa generalmente negra, y una voz de más grande. Y lo era. Tiene casi 18. Es el más grande de la clase. Me pareció algo extraño que estuviera en el mismo nivel que todos los demás, ya que el promedio de edad de los alumnos de ésta clase era de, 13, 14 años. Talvez empezó tarde a estudiarlo, pero bueno, cada uno aprende las cosas a su tiempo, ¿Cierto?. Parecía ser un chiste bastante gracioso el que éstos habían contado, ya que se rieron a carcajadas, y no paraban; me llamó tanto la atención la risa de Jacob que me hizo perderme nuevamente, además, al tenerlo tan cerca, no era tan fácil no mirarlo. Y más para mi.
Luego por un momento logré olvidarme de él por completo. Ya que lo que la profe estaba explicando, me llamó mucho más la atención que la risa de Jacob. Me parecía muy curioso que los artículos sean tan parecidos para el masculino, y para el plural. En realidad eran la misma palabra, pero bueno, es un detalle nada más, nada importante para contar.
La clase se me pasó volando. Es que una hora de clase, tres semanales no era demasiado. Inmediatamente que salí del aula, la agarré a Ana del brazo, y mientras bajábamos las escaleras hacia la salida, le conte TODO acerca de éste chico que me había parecido tan interesante.
-Asique Jacob, ¿Eh?
-Si, me parece un chico muy lindo.
-Pero, Ema.. ¿No es muy chico para ti?
-¿Muy chico? ¿Qué edad tiene?
-Pues, 12, un año menos que nosotras, pero igualmente, es como extraño que te enamores tan rápido de un chico menor que tú.
-Jaja no estoy enamorada Ana! Sólo dije que me parecía bastante lindo...
-Bueno, feo no es. Igual a mi no me gusta.
-Mucho mejor -Musité, a tal modo que Ana no llegó a escuchar-
-Además, como ya he dicho. Creo que es muy chico para ti.
-Bueno, ya entendi. -Le dije con cara de pocos amigos-
Luego de esa conversación que hice con lujo de detalles sobre éste señorito, llamado Jacob, partí hacia mi hogar. Mi padre me esperaba en la puerta del instituto, con su auto, esperando para llevarme a casa. No parecía muy de buen humor mi padre, ya que como se había peleado con mi madre, estaba algo insiportablem y se lo notaba en la cara. Por eso decidí no hablarle en todo el viaje camino a casa. Que no era muy largo tampoco, gracias a dios.
Llegamos al garage, mi padre y yo siempre vamos a guardar el auto juntos, ya que la mayoría de mis horarios extracurriculares coinciden con sus horarios de salida del trabajo y arribo a casa. Ya que es marzo, el sol a la hora que llegamos a casa casi ni estaba. Asique tuvimos que caminar de noche, por la calle, la cuadra y media hasta llegar a casa. Era una muy linda noche, clara. Sin mucha nube alrededor. Aunque el clima en Escocia es bastante inestable. Parece que hoy el día estaba de mi lado.
Al llegar a casa, -feliz de la vida- saludé a mi madre, que estaba cocinando un pollo a la mostaza con papas, y me fui a mi habitación. Encendí el computador, para ver si había algún mensaje importante, y uno me llamó mucho la atención, un mensaje sin asunto de un remitente desconocido, que quise abrir, para ver de qué se trataba. Ojalá que no sea un virus -pensé-
Me sorprendió lo que vi; otro de esos raros mensajes que había escuchado hoy durante todo el santo día. Pero esta vez decía algo un poco distinto: <<Se acerca, ÉL se acerca, ten cuidado, no es peligroso, pero puede engañarte, y lastimarte>> Me quedé con los ojos como platos cuando leí eso, y otra vez la pregunta que se estaba volviendo retórica: ¿De que se trataba todo esto? ¿Una broma de alguien? ¿Algún ser sobrenatural que me estaba advirtiendo algo? Pues esa segunda posibilidad no la creo muy posible. Pero bueno, sigo sin entender mucho, pero por ahora, se me hace que tiene que vercon Jacob. Aunque con respecto a eso de que me puede llegar a lastimar, no lo creo, no parece un ser qe sea capaz de hacerle eso a ninguna persona, y menos a mi, que paso desapercibida a todo lado que voy. Nunca me prestaría ni me va a prestar atención. Además nisiquiera lo conozco -Aún-.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Ayee!! No habia podido pasar
ResponderEliminarpero ahora que seguire leyendolo
paso a comentar!!
Bueno solo te habiso que si lo seguire leyendo
cuando lo leea comento de nuevo.
Woooaw!!
ResponderEliminarAyee esta Buenisimo!!
ahora me voy a leer lo demas.